Camino de pocas luces

Publicado en Literatura, Poesía, Reflexiones con etiquetas , , , , , , el noviembre 20, 2010 por Eric Rune

 

Eric Rune Photography

Salí solo y sin calzado

sin luz por el triste camino

con mi sombra y eco de mi paso,

y tras de mí el negro destino.

Puertas y ventanas, miradas y silencios

Tras de mi soñadas y despiertos.

 

Ni la luna me ilumina

ni me susurran los espejos

y el final no me anima

si no está demasiado lejos.

 

Puertas y ventanas, miradas y silencios

tras de mi soñadas y despiertos

Sin luz en el triste camino,

y tras de mí el negro destino.

 

Duermen mil estatuas mudas

que guardan marchitos corazones,

que sin luz no ven arrugas,

en el ciego tren de mil vagones

cogidas de la mano a oscuras.

 

Puertas y ventanas

miradas y silencios

tras de mí, mil almas

soñadas y despiertos

Sin luz el triste camino,

y tras de mí el negro destino.

 

Y yo despierto y los demás durmiendo…

tras de mí mil almas

sin luz en el triste camino

vacio de esperanzas,

y tras de mí el negro destino.

 

¿quién eres tú, eco desbocado

que caminas sin sombra?

Enemigo del silencio sano.

 

¿quién eres tú, extraña y sola

que con tanta fuerza mi mente adoras.

tras de mí mil almas

tras de mí el negro destino

vacio de esperanzas

y sin luz en el triste camino.

 

Paseos largos en la calle sin reflejos,

voy y vengo, vago y arrastro

la condena sin pena, vacio de recuerdos

solo por luces rotas guiado

siguiendo el débil rastro

por el camino con los pies deshechos.

 

¿Quién eres tú, lloro en afonía

que haces de mis lágrimas un recital?

no llevas ni tu vida encima.

 

¿Quién eres tú, vacío carnaval

que siempre termina mal?

Llora, hora, ya es tarde ahora

ya ni te miro

Cierra, piedra, y deja mi alma sola

y mi suspiro

sin alivio y sin el buen destino

Cierra y llora, tú, piedra y hora.

¿Eres tú? mi última hora.

 

El arte visual – In tenebras spero lucem

Publicado en Citas, Fotografía, Reflexiones con etiquetas , , , , , , , el noviembre 20, 2010 por Eric Rune
El arte visual es estático por naturaleza, necesariamente lo ocurrido allí pertenece a una realidad diferente. Por eso el mundo del arte visual debe contemplarse por lo general como una ilusión. Claramente diferenciada de la realidad de una acción provocada.
La fotografía, como arte visual, tiende a crear confusión a estos efectos en el espectador, e incluso en el creador -inexplicable pero abundantemente-, debido a su gran grado de realismo. Pero eso solo es una fachada barroca.

“In tenebras spero lucem”

Best Of Eric Rune Photography

Publicado en Best of, Fotografía, Reportaje con etiquetas , , el noviembre 17, 2010 por Eric Rune

The Everlasting Hour

Publicado en Arte conceptual, Fotografía, Video con etiquetas , , , , , , el noviembre 17, 2010 por Eric Rune

L´Infinito (G. Leopardi)

Publicado en Citas, Literatura, Poesía, Reflexiones con etiquetas , , , , , , , el julio 16, 2010 por Eric Rune

*

Sempre caro mi fu quest’ermo colle
e questa siepe, che da tanta parte
dell’ultimo orizzonte il guardo esclude.
Ma sedento e mirando, interminati
spazi di là da quella, e sovrumani
silenzi, e profondissima quiette
io nel pensier mi fingo; ove per poco
il cor non si spaura. E come il vento
odo stormir tra queste piante, io quello
infinito silenzio a questa voce
vo comparando: e mi sovvien l’eterno,
e le morte stagioni, e la presente
e viva, e il suon di lei. Cosí tra questa
inmensità s’annega il pensier mio:
e il naufragar m’è dolce in questo mare.

*

“(…)Y cuando el viento
oigo crujir entre el ramaje, yo ese
infinito silencio a este susurro
voy comparando: y en lo eterno pienso” (…) “(…)Así entre esta
inmensidad mi pensamiento anega:
y naufragar en este mar me es dulce.”

*

‎”(…)And as the wind
I hear rustle through these plants, I such
Infinite silence to this voice
Go on comparing: and come to mind the eternal” (…)
“(…)So through this
Immensity is drowned my thoughts:
And being shipwrecked is sweet to me in this sea.”

Manzana en guante blanco

Publicado en Arte conceptual, Citas, Fotografía, moda, Reflexiones con etiquetas , , , el julio 9, 2010 por Eric Rune
*

—No sabes nada, Jon Nieve. Se secuestra a las hijas, no a las esposas. Vosotrossois los que robáis. Os quedasteis con el mundo entero y construisteis el Muro paradejar fuera al pueblo libre.

—¿Nosotros? —A veces Jon se olvidaba de lo salvaje que era; en esas ocasionesella se encargaba de recordárselo—. ¿Y cómo fue?

—Los dioses hicieron la tierra para que todos los hombres la compartieran. Peroluego vienen los reyes con sus coronas y sus espadas de acero y dicen que todo es suyo.Los árboles son míos, dicen, no os podéis comer las manzanas. El arroyo es mío, aquíno podéis pescar. El bosque es mío, nada de cazar. Mi tierra, mi agua, mi castillo, mihija… No les pongas las manos encima o te las corto, pero a lo mejor si te arrodillasdelante de mí te dejo que lo olisquees. Decís que somos ladrones, pero al menos unladrón tiene que ser valiente, astuto y rápido. Para arrodillarse sólo hacen falta rodillas.

(Canción de Hielo y fuego, G.R.R. Martin)

El mortal inmortal – Mary Shelley (Fragmentos

Publicado en Arte conceptual, Citas, Fragmentos, Literatura con etiquetas , , , , , , el junio 3, 2010 por Eric Rune

*

Día 16 de julio de 1833. Éste es un aniversario memorable para mí; ¡hoy cumplo trescientos veintitrés años!

*

(…)afirmó que ningún hombre que no pudiera estar por ella en dos lugares a la vez poseería jamás su mano.

*

-¿Dónde va mi imprudente señorita? ¿Dónde tan aprisa? ¡Vuelve a tu jaula…, ahí delante hay halcones!

*

-¡Oh, Winzy! –exclamó-. Llévame a casa de tu madre; hazme  abandonar rápidamente los detestables lujos y la ruindad de esta noble morada…; devuélveme a la pobreza y a la felicidad.

*

-¡He aquí la vanidad de los anhelos humanos!  (Cornelius sobre la pócima)

*

-¿Cómo, reverenciado maestro, puede una cura para el amor restaurar vuestra vida?

Una débil sonrisa revoloteó en su rostro, mientras yo escuchaba intensamente su apenas inteligible respuesta.

*

Su ciencia era simplemente humana; y la ciencia humana, me persuadí muy pronto, nunca podrá conquistar las leyes de la naturaleza hasta tal punto que logre aprisionar eternamente el alma dentro de un habitáculo carnal.

*

(…) la longevidad era algo muy distinto de la inmortalidad.

*

¿Qué podíamos hacer? Permanecer sentados junto a nuestro fuego… La pobreza se había instalado con nosotros, ya que nadie quería los productos de mi granja; y a menudo me veía obligado a viajar veinte millas, hasta algún lugar donde no fuera conocido, para vender mis cosechas. Sí, es cierto, habíamos ahorrado algo para los malos días…, y esos días habían llegado.

*

Permanecíamos sentados solos junto al fuego, el joven de viejo corazón y su envejecida esposa.

*

Te amé en tu juventud. Dios es testigo de que no te abandonaré en tu vejez, pero tu seguridad y tu felicidad requieren que ahora haga esto.

*

Me apené profundamente cuando recordé que esa remilgada y celosa vieja de sonrisa tonta era mi Bertha, aquella muchachita de pelo y ojos oscuros, con una sonrisa de encantadora picardía y un andar de corzo, a la que tan tiernamente había amado y a la que había conseguido con un tal arrebato. Hubiera debido reverenciar sus grises cabellos y sus arrugadas mejillas. Hubiera debido hacerlo; pero no lo hice, y ahora deploro esa debilidad humana.

*

Había sido mía en su juventud, era mía en su vejez; y al final, cuando arrojé la primera paletada de tierra sobre su cadáver, me eché a llorar, sintiendo que había perdido todo lo que realmente me ataba a la humanidad.

*

Detengo aquí mi historia, no la proseguiré más. Un marinero sin timón ni compás, lanzado a un mar tormentoso, un viajero perdido en un páramo interminable, sin indicador ni mojón que lo guíe a ninguna parte…, eso he sido yo; más perdido, más desesperanzado que nadie. Una nave acercándose, un destello de un faro lejano, podrían salvarme; pero no tengo más guía que la esperanza de la muerte.

*

(…) cuál es el número de años de media eternidad? A menudo intento imaginar si lo que rige el infinito puede ser dividido.

*

Así he seguido viviendo año tras año… Solo, y cansado de mí mismo. Deseoso de morir, pero no muriendo nunca. Un mortal inmortal.

*


La Tempestad – William Shakespeare (selección)

Publicado en Arte conceptual, Citas, Fragmentos, Literatura, Poesía, Reflexiones con etiquetas , , , , , el junio 2, 2010 por Eric Rune

*

¡Vientos, mientras haya mar abierta, reventad soplando! (Contramaestre)

*

¿cómo es que eso
aún vive en tu mente? ¿Qué más ves
en el oscuro fondo y abismo del tiempo? (Próspero a Miranda)

*

igual que quien hace pecar a su memoria
contra la verdad al creerse sus mentiras
a fuerza de contarlas (Próspero a Miranda sobre su hermano)

*

Padre, tu relato curaría la sordera. (Miranda a Próspero)

*

(…) Allí
nos esperaba el casco podrido de un barcucho
sin jarcias, ni velas, ni mástil. Hasta las ratas
lo habían abandonado por instinto. (Prospero a Miranda)

*

Cesen ya tus preguntas.
Te duermes. Es benigna soñolencia.
Abandónate: no puedes evitarla. (Próspero a Miranda)

*

«¡El infierno
está vacío! ¡Aquí están los demonios!» (Dijo Fernando el hijo del rey al tirarse al mar)

*

Si vuelves aquejarte, parto un roble
y te clavo en sus nudosas entrañas
para que pases aullando doce inviernos. (Próspero a Ariel, espíritu del viento)

*

Se han rendido el uno al otro, mas yo
frenaré su presteza, no sea que ganar tan fácil
convierta en fácil el premio. (Próspero hablando de Fernando y Miranda)

*

Dispongan los libres
del resto del mundo. En mi cárcel
ya tengo bastante espacio. (Fernando sobre Miranda)

*

¡Vaya! ¿Durmiendo tan pronto? Ojalá
con mis ojos se cerraran mis pensamientos. (Alonso)

*

A veces la desgracia nos
acuesta con extraños compañeros. Me arroparé aquí hasta que se vacíe la tormenta. (Trínculo)

*

ALONSO

¡Cielos, danos ángeles custodios! ¿Qué eran ésos?

SEBASTIÁN

¡Títeres vivientes! Ahora creeré
que existe el unicornio, que en Arabia
hay un árbol, el trono del fénix, y que en él
en este instante reina un fénix.

*

PRÓSPERO

Te veo preocupado, hijo mío,
y como abatido. Recobra el ánimo.
Nuestra fiesta ha terminado. Los actores,
como ya te dije, eran espíritus
y se han disuelto en aire, en aire leve,
y, cual la obra sin cimientos de esta fantasía,
las torres con sus nubes, los regios palacios,
los templos solemnes, el inmenso mundo
y cuantos lo hereden, todo se disipará
e, igual que se ha esfumado mi etérea función,
no quedará ni polvo. Somos de la misma
sustancia que los sueños, y nuestra breve vida
culmina en un dormir. Estoy turbado.
Disculpa mi flaqueza; mi mente está agitada.
No te inquiete mi dolencia. Si gustas,
retírate a mi celda y reposa.
Pasearé un momento por calmar mi ánimo excitado.

*

La grandeza está en la virtud,
no en la venganza. (Prospero a Ariel)

*

ALONSO [a FERNANDO y MIRANDA]

Dadme las manos.
¡Que un dolor se apodere del alma
que no os desee dicha!

*

EPÍLOGO

PRÓSPERO
Ahora magia no me queda
y sólo tengo mis fuerzas,
que son pocas. Si os complace,
retenedme aquí, o dejadme
ir a Nápoles. Con todo,
si ya el ducado recobro
tras perdonar al traidor,
no quede hechizado yo
en la isla, y de este encanto
libradme con vuestro aplauso.
Vuestro aliento hinche mis velas
o fracasará mi idea,
que fue agradar. Sin dominio
sobre espíritus o hechizos,
me vencerá el desaliento
si no me alivia algún rezo
tan sentido que emocione
al cielo y excuse errores.
Igual que por pecar rogáis clemencia,
libéreme también vuestra indulgencia.
Sale.


El corazón, el ancla, la estrella, el viento…. la vela! (Poesía de Rafael Alberti)

Publicado en Arte conceptual, Fotografía, Paisaje, Poesía, Reflexiones con etiquetas , , , , , , , , , el junio 1, 2010 por Eric Rune

2


Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.
Llevadla al nivel de mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.
¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre las estrella el viento
y sobre el viento la vela!

14

Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo;
que la noche, la mañana.
Se equivocaba.
Que las estrellas, rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)

El herido

Dame tu pañuelo, hermana,
que vengo muy mal herido.
Dime qué pañuelo quieres,
si el rosa o color de olivo.
Quiero un pañuelo bordado,
que tenga en sus cuatro picos
tu corazón dibujado.

EL CUERPO DESHABITADO

Yo te arrojé de mi cuerpo,
yo, con un carbón ardiendo.
-Vete.
Madrugada.
La luz, muerta en las esquinas
y en las casas.
Los hombres y las mujeres
ya no estaban.
-Vete.
Quedó mi cuerpo vacío,
negro saco, a la ventana.
Se fue.
Se fue, doblando las calles.
Mi cuerpo anduvo, sin nadie.

El pescador

Toda la noche pescando
y todo el día remando,
para encontrarte llorando.
No llores tú, Niño mío,
que estos luceros de río,
verdes, te irán consolando.

La poesía de Alberti es tremendamente variada, y trasluce un gran dominio de este arte cuando trata todos estos diversos temas y estilos, en constante renovación a lo largo de su vida. Así podemos encontrar un neopopularismo en los versos de Marinero en Tierra, un gongorismo en Cal y canto, un compromiso político en El poeta en la calle o el surrealismo de Sobre los ángeles. Alberti demuestra un gran dominio de las formas, llenando sus poesías de virtuosismos técnicos de forma muy natural y expontanea. Cuando lees a Alberti te das cuenta de su asombrosa capacidad plástica y sensual que en cierto modo viene de su pasión por la pintura.

Becquer: el poeta del amor, de la muerte y del olvido.

Publicado en Arte conceptual, Fotografía, Poesía, Reflexiones con etiquetas , , , , , el mayo 30, 2010 por Eric Rune

LIX

“Yo sé por qué sonríes

y lloras a la vez (…)

mientras tú sientes mucho y nada sabes,

yo, que no siento ya, todo lo sé.”

LXXXVII

“Todo a mi poderío rinde homenaje,

todos a mi corona  dan vasallaje;

soy amor, rey del mundo, niña tirana;

ámame, y tú la reina

serás mañana”

LXXVII

“Dices que tienes corazón, y solo

lo dices porque sientes sus latidos;

eso no es corazón…. es una maquina

que al compás que se mueve hace ruido.”

LXXV

“Yo no sé si ese mundo de visiones

vive fuera o va dentro de nosotros:

Pero sé que conozco a muchas gentes

a quienes no conozco.”

LXXIII

¡Dios mio, qué solos

se quedan los muertos!!

LXXI

“Entró la noche y del olvido en brazos

caí cual piedra en su profundo seno:

Dormí y al despertar exclamé: «¡Alguno

que yo quería ha muerto»

LXVI

“En donde esté una piedra solitaria

sin inscripción alguna,

donde habite el olvido,

allí estará mi tumba.”

LXIV

“¡Ah barro miserable! eternamente

no podrás ni aun sufrir!

LXIII

“Como enjambre de abejas irritadas,

de un oscuro rincón de la memoria

salen a perseguirme los recuerdos

de las pasadas horas.”

LXI

“¿Quién en fin al otro día

cuando el sol vuelva a brillar

de que pasé por el mundo?

¿Quién se acordará?

LVIII

“¿Quieres que conservemos una dulce

memoria de este amor?

Pues amémonos hoy mucho y mañana

digámonos, adiós!”

LVI

“Hoy como ayer, mañana como hoy,

y siempre igual!

Un cielo gris, un horizonte eterno

y andar… andar.”

LIII

“Volverán del amor en tus oídos

las palabras ardientes a sonar,

tu corazón de su profundo sueño

tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas

como se adora a Dios ante su altar,

como yo te he querido… desengáñate,

nadie así te amará”

LII

“Olas gigantes que os rompéis bramando (…)

Ráfagas de huracán que arrebatáis

del alto bosque las marchitas hojas,(…)

Nube de tempestad que rompe el rayo(…)

Llevadme por piedad a donde el vértigo

con la razón me arranque la memoria.

Por piedad! tengo miedo de quedarme

con mi dolor a solas!”

LI

“De lo poco de vida que me resta

diera con gusto los mejores años,

por saber lo que a otros

de mí has hablado.

Y de esta vida mortal y de la eterna

lo que me toque, si me toca algo,

por saber lo que a solas

de mí has pensado.”

XLIX

“Alguna vez la encuentro por el  mundo

y pasa junto a mí:

y pasa sonriéndose y yo digo

¿Cómo puede reir?

Luego asoma a mi labio otra sonrisa

máscara del dolor,

y entonces pienso: -Acaso ella se ríe,

como me río yo.”

XLIV

“Llora! No te avergüences

de confesar que me quisiste un poco.

Llora! Nadie nos mira.

Ya ves; yo soy hombre… y también lloro.”

XLIII

“Dejé la luz a un lado, y en el borde

de la revuelta cama me senté,

mudo, sombrío, la pupila inmóvil

clavada en la pared.”

XLI

“Tú eras el huracán y yo la alta

torre que desafía su poder:

tenías que estrellarte o que abatirme!…

¡No pudo ser!”

XXXVIII

“Los suspiros son aire y van al aire!

Las lágrimas son agua y van al mar!

Dime, mujer, cuando el amor se olvida

¿sabes tú adónde va?”

XXXVI

“Te quiero tanto aún: dejó en mi pecho

tu amor huellas tan hondas,

que sólo con que tú borrases una,

las borraba yo todas!”

XXXIII

“Es cuestión de palabras, y no obstante

ni tú ni yo jamás

después de lo pasado convendremos

en quién la culpa está.”

XXX

Asomaba a sus ojos una lágrima

y a mi labio una frase de perdón;

habló el orgullo y se enjugó su llanto,

y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino: ella, por otro;

pero al pensar en nuestro amor,

yo digo aún ¿por qué callé aquel día?

Y ella dirá ¿por qué no lloré yo?

XXIII

Por una mirada, un mundo:

por una sonrisa, un cielo:

por un beso… yo no sé

qué te diera por un beso.

XXI

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas

en mi pupila tu pupila azul;

¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?

Poesía… eres tú.

XV

“Cendal flotante de leve bruma,

rizada cinta de blanca espuma,

rumor sonoro

de arpa de oro,

beso del aura, onda de luz,

eso eres tú.”

XI

“-Yo soy un sueño, un imposible,

vano fantasma de niebla y luz

soy incorpórea, soy intangible:

no puedo amarte:

-¡Oh ven; ven tú!”

VII

“Del salón en el ángulo oscuro,

de su dueña tal vez olvidada,

silenciosa y cubierta  de polvo,

veíase el arpa.”

IV

“No digáis que agotado su tesoro

de asuntos falta enmudeció la lira:

podrá no haber poetas; pero siempre

habrá poesía”

II

“Saeta que voladora

cruza arrojada al azar,

y que no se sabe donde

temblando se clavará;

(…)

Eso soy yo que al acaso

cruzo el mundo sin pensar

de donde vengo ni a donde

mis pasos me llevarán.”

I

“Yo sé  un himno gigante y extraño

que anuncia en la noche del alma una aurora,”

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